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miércoles, 14 de enero de 2015

Siempre buscando

Hay personas a las que les va bastante bien estando solteras. Disfrutan mucho de salir con gente sin compromiso, se dedican a ellas mismas y son muy felices así. Yo no soy de esas personas.

No me gusta estar solo. Y no me imagino solo en un futuro lejano. Para mí tener pareja es algo importante, y no me da miedo decirlo.

Ahora estoy solo. Y es difícil. Sin embargo, no quiero ponerme a buscar a alguien. En primer lugar, porque buscar es complicado, triste, frustrante y cansado. En segundo lugar, porque mis planes a mediano plazo involucran irme muy lejos del lugar en donde estoy, de modo que tener pareja podría convertirse en una carga. En tercer lugar, porque también tengo que acostumbrarme a la soledad.

Más bien, necesito aprender a estar solo, porque no siempre voy a tener a alguien a mi lado. Así es la vida y tengo que comprenderlo. Es mejor que ahora que estoy solo, aproveche para estar solo. Luego, espero, sucederá como todos mis amigos me dicen cuando estoy un poco triste: llegará. Ojalá.

viernes, 10 de enero de 2014

El enamorado eterno



Llevo cinco años en una relación.

En cinco años pasan muchas cosas. Y una de esas cosas es que uno puede enamorarse y desenamorarse de la misma persona en múltiples ocasiones sin que eso amerite terminar la relación. De hecho, estoy convencido de que la clave para tener una relación así de larga es aprender a enamorarse y reenamorarse.

Dicen que el amor y el enamoramiento no son lo mismo. En efecto. El enamoramiento es el momento, el flechazo, la pasión. Dura aproximadamente tres meses. El amor son los planes, la familia, los recuerdos. Eso puede durar toda la vida.

Sí, soy un romántico empedernido que cree en el amor eterno.

En lo que no creo es en el enamoramiento eterno.

Con una excepción...

A lo largo de estos cinco años me he enamorado, en varios niveles, de varias personas, eso lo admito. Pero lo dejo pasar, porque al mismo tiempo me he enamorado varias veces de la persona con la que escogí estar. Y eso es genial. Sin embargo, una de estas otras personas de las cuales me he enamorado se ganó un privilegio hermoso y terrible:

Se ganó el privilegio de que nunca me desenamoraré de él.

Así es, nunca voy a desenamorarme.

Por un lado, por lo particular de nuestro enamoramiento. Platónico, por decirlo así, por causa de la enorme distancia geográfica que nos separaba.

Pero por otro lado, y esto es lo mas importante, porque está muerto.

Y ahora ya no hay tiempo, a menos que haya una vida después de ésta, para desenamorarme de él. Para aburrirme de sus conversaciones o para hartarme de sus defectos. No hay tiempo para acostumbrarme a su presencia.

Es hermoso y terrible al mismo tiempo.

En menos de un mes se cumplirán dos años de su partida.

lunes, 10 de enero de 2011

Odiar está de moda

La mera verdad, estoy empezando a cansarme de tanto odio irracional hacia Justin Bieber. No porque me guste él (no me parece ni mejor ni peor que todos los otros miles de "artistas" plásticos que pueblan el mundo de la farándula), sino porque no entiendo qué hizo el pobre chico para ser tan odiado.



El mundo está mal, y está mal porque la gente está mal. Albergar sentimientos tan negativos como el odio, aunque sea de maneras tan patéticas y, digamos, "inofensivas" (como es desear que Bieber muriera para que Cobain volviera a la vida), es ya empezar mal.

No lo sé, sencillamente se me hace triste. Me recuerda a cuando estaba de moda odiar a los emos. Es casi igual, porque los emos y Bieber son un par de productos intrascendentes del consumismo adolescente. Y tal vez la mayoría de las personitas odiadoras no pasarían de las meras palabras y photoshopes, pues no son tan viscerales, irracionales, perversos y estúpidos como para de verdad cometer crímenes de odio.

Sin embargo, también es cierto que la moda de odiar a los emos llegó a los golpes en un recordado episodio acontecido en una conocida glorieta del DF. Y eso ya era violencia "de verdad" contra individuos cuya mentalidad tal vez nos pueda parecer incorrecta o sencillamente tonta, pero que siguen siendo personas cuya integridad debe ser respetada. Y yo llegué a conocer a una chava que estuvo ahí y que contaba con orgullo como "de no ser porque me agarraron, hubiera matado a una".

Es que me parece increíblemente triste, y no porque pobrecito Justin va a llorar porque todos lo odian (él a los haters se los pasa por el culo, con tantos millones que tiene qué le va a importar), sino por toda esa gente que odia por moda. Porque el mundo está mal y el odio sólo genera más odio.

Después de un rato, la cosa trasciende y se va hacia otros sitios. Como cuando hay grupos de facebook de odio a Justin "Gayber". ¿Qué tenemos que ver los gays en el asunto? Nada, pero como parece nena es gay y eso es algo negativo. Este odio a Bieber fomenta la homofobia y ése es un problema que va más allá de nuestro afán por defender la "música de verdad". O ya me imagino a muchos estadounidenses que clamen que el chico es mierda porque es canadiense (he leído comentarios de gringos que dicen que para ellos "Canadá ni siquiera es un país de verdad"). Eso ya no es odio a un personaje, sino a lo que éste representa (o lo que los haters deciden que representa).

Tal vez lo que pasa es que yo soy muy idealista o muy bueno o muy estúpido.